EL PERDÓN SIEMPRE GANA

La falta de perdón nos arruina el día, eventualmente la vida y termina amargándonos el alma. Si alguien nos lastima y ni siquiera somos capaces de verlo físicamente porque se nos retuerce el hígado del rencor, debemos correr a orarle al Espíritu Santo de una manera tan simple como esta: “Señor Jesús, así como Tu…