DIOS ES MI PASTOR NADA ME FALTA

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Salmo 23:1-6

El Señor es mi pastor; tengo todo lo que necesito. En verdes prados me deja descansar; me conduce junto a arroyos tranquilos. Él renueva mis fuerzas. Me guía por sendas correctas, y así da honra a su nombre. Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan. Me preparas un banquete en presencia de mis enemigos. Me honras ungiendo mi cabeza con aceite. Mi copa se desborda de bendiciones. Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre.

Este salmo es el que refleja de la mejor manera la actitud del Padre hacia nosotros sus amados hijos.
El fundamento es que con mi Padre no me va a faltar nada. Siempre tendré satisfacción plena y lo mejor de la vida.

 
El me guía a aguas de reposo me recalca que el agua sustenta la vida. El hace que yo me recueste y descanse en la hierba de la abundancia. Cerca de mí siempre habrá una fuente con agua viva que responde al clamor de mi corazón.

 
Tengo agua viva, tengo comida. Tengo refugio. Tengo Su cuidado. Tengo protección. Ese es mi Padre.
Cuando tengo temor, angustia y todo mi ser está en agonía, Él restaura mi alma. Me da paz y sosiego.  Remueve mis temores y ansiedad. Me abraza en Su regazo y me llena de coraje y de fe.

 
Mi corazón se ríe de mis enemigos pues El me guía por los caminos de la gracia, a través del reino de la justicia donde yo estoy en Su presencia, como si nunca antes hubiera pecado y puedo acceder en el espíritu al trono de la gracia donde está sentado mi Padre, sin temor o angustia, para recibir siempre oportuno socorro.

 
Dios es un juez para el  mundo y para el pecador, pero para mí, es mi Padre amoroso.
Cuando entro a visitarlo, le escucho decirme: “Hijo que necesitas?” y yo le contesto: “No quiero nada. Eres tan bueno, maravilloso y amoroso que ya has provisto todo para mí. Así que no tengo ninguna necesidad ni preocupación. No me falta nada. No vine por nada, solo quiero visitarte, adorarte, decirte que te amo con todo mi corazón.” Y mi Padre me responde: “Hijo cuanto me alegra eso. Te recuerdo que yo te hice y a todos mis otros hijos, para poder tener comunión con ustedes. Ningún padre terrenal desea tanto la comunión con sus hijos como yo.”

 
Que maravilloso es caminar con papa Dios.
Bendiciones,

 
Pablo José

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